Cada Semana Santa tiene su ración de bizarradas digitales, pero lo de este año supera todas las expectativas. En un giro que nadie pidió pero que inevitablemente tenía que llegar, hay gente usando ChatGPT para componer saetas. Y no hablamos de una broma puntual. Esto se ha convertido en una tendencia viral, con vídeos en TikTok, foros de cofrades indignados y hasta curas comentándolo en misa.
Sí, estamos viendo a la IA meterse de lleno en una de las tradiciones más emocionales y auténticas de nuestra cultura. ¿Qué puede salir mal?
“Clavaíta llevas el alma…” ¿o era un prompt?
La saeta, ese cante desgarrado que se lanza desde un balcón al paso de una procesión, no es una copla al uso. Requiere alma, duende… y haber llorado alguna vez viendo pasar a tu Cristo de madrugada. Pero claro, también requiere tiempo, inspiración y cierta habilidad poética.
Así que en 2025, como no podía ser de otra forma, hay quienes han decidido pedirle a ChatGPT algo del estilo:
“Escríbeme una saeta triste para la Virgen del Rocío, con metáforas religiosas y estilo andaluz”.
El resultado: textos resultones, con frases que riman, referencias a la cruz, la sangre y el dolor… pero que suenan más a PowerPoint de Semana Santa que a cante flamenco de verdad.
El meme, la indignación y la confusión
La reacción no se ha hecho esperar. Cofrades de toda la vida se han lanzado a redes a denunciar la “profanación digital”, mientras que otros han compartido las creaciones de IA con una mezcla de risa y bochorno. Algunos incluso las han recitado en tono solemne, generando un efecto cómico involuntario digno de Lo + Plus.
Y como siempre en estos casos, también han aparecido los defensores del “uso creativo de la tecnología”, diciendo que esto democratiza el acceso a la tradición y que “una IA también puede emocionar”.
A ver. No.
El problema no es la IA, es el alma
ChatGPT puede escribir sonetos, cartas de amor o discursos motivacionales. Pero la saeta es otra cosa. Es grito, es herida, es fe descarnada. Y eso no se improvisa con un prompt, por muy bien afinado que esté.
Esto no va de ser purista o tecnófobo. Va de entender que no todo puede (ni debe) ser automatizado. Hay cosas que, si se vacían de alma, pierden su sentido. Y la saeta es una de ellas.
¿Y si lo llevamos más lejos?
Claro, si hemos aceptado homilías escritas con IA y sermones generados por modelos de lenguaje, ¿por qué no saetas? ¿Por qué no dejar que ChatGPT cante el "Miserere" o que DALL·E pinte el cartel de la Semana Santa 2026?
La respuesta debería ser obvia. Pero en tiempos de likes y viralidad, lo absurdo ya no tiene límites.

0 Comentarios