Intel despide a 21.000 empleados: Lip-Bu Tan ha venido a demoler y reprogramar

Intel no está haciendo recortes. Está practicando cirugía a corazón abierto con una motosierra. Según Bloomberg, la empresa está a punto de dejar en la calle al 20% de su plantilla global: más de 21.000 empleados. Un anuncio que llega justo antes de presentar resultados trimestrales y que no es casualidad.

El CEO nuevo y la cultura vieja

Lip-Bu Tan, el nuevo CEO desde finales de 2024, no es un novato: es el tipo que convirtió a Cadence en un monstruo del diseño electrónico. En Intel llega con bisturí en mano y el objetivo de “reconstruir una cultura basada en ingeniería”. Traducción: despedir managers, podar burocracia y convertir la empresa en una máquina más ágil, más brutal, y menos sentimental.

Un Titanic sin rumbo… hasta ahora

En los últimos cinco años, Intel ha perdido un 67% de su valor en bolsa. Pat Gelsinger (el ex CEO) prometió milagros que nunca llegaron. Entre promesas de fundiciones propias, chips de IA, alianzas con gobiernos y un sinfín de PowerPoints, Intel se convirtió en el ejemplo perfecto de lo que pasa cuando una gran empresa pierde el foco… y la humildad.

Ahora Tan ha empezado a trocearla: hace días vendieron el 51% de Altera (su división de FPGAs) al fondo Silver Lake. ¿La estrategia? Convertir “lo no esencial” en liquidez, y lo esencial en músculo técnico.

Pero, ¿qué diablos pasó con Intel?

  1. Desfase tecnológico: mientras TSMC y AMD volaban, Intel se quedaba rezagada en procesos de fabricación y eficiencia energética.

  2. Obsesión con el ego corporativo: proyectos megalómanos, falta de foco, y demasiada política interna.

  3. Fracaso comercial: en la era del mobile-first, Intel no logró colarse ni en smartphones ni en datacenters de nueva generación.

Lo que nadie te cuenta sobre esto

Intel no es solo una empresa más. Es parte del alma del Silicon Valley. Pero esa alma lleva años vaciándose. Lo que Tan está haciendo no es reestructurar. Es resetear. Intel quiere volver a ser peligrosa. Y para eso, necesita dejar de ser amable.

Y sí, probablemente esto sea solo la primera ronda de sangre.

Conclusión: Los despidos no son una crisis. Son el prólogo. Intel está apostando todo a un renacer técnico. O revive como una bestia de silicio… o se diluirá en irrelevancia mientras otros deciden el futuro de los chips.

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