La IA no te va a quitar el curro, pero sí lo va a hacer ridículo

El nuevo infierno laboral: parecer productivo mientras revisas prompts de ChatGPT

Durante décadas nos han vendido la inteligencia artificial como ese ente frío y poderoso que llegaría para sustituirnos. Que si Skynet, que si el paro masivo, que si el apocalipsis laboral. Spoiler: no. Lo que ha llegado no es una IA imparable, sino una generación de herramientas tan mediocres como peligrosas… porque convierten trabajos serios en una broma con interfaz.

Y lo más sangrante: no te quitan el puesto, te lo convierten en algo tan absurdo que te cuestionas seguir haciéndolo.

Promptear: el nuevo “trabajo de oficina”

No hace falta programar, diseñar ni escribir con coherencia. Solo basta con saber pedirle cosas a una máquina. Así se han multiplicado los "especialistas en IA" cuyo día consiste en refinar prompts como si fueran alquimistas del siglo XXI. La diferencia es que el oro aquí es un texto sin sentido pero con estilo “SEO friendly”.

Ya no trabajas: supervisas a una IA mediocre y luego le corriges con miedo.

Y ojo, que esto no es exclusivo de copywriters o diseñadores gráficos. En campos como el análisis de datos, la atención al cliente o incluso la programación, la IA se ha convertido en ese becario eterno y sin derechos al que hay que estar corrigiendo constantemente, mientras tú fijas la mirada en Slack con cara de “muy ocupado”.

¿Productividad aumentada o degradación asistida?

Claro que la IA te "ayuda", en el mismo sentido en que un corrector ortográfico "ayuda" a escribir. Pero lo que hace es reducir el listón de calidad, automatizar tareas que antes requerían criterio y convertir el hacer en un supervisar lo que hace otra cosa. No es una mejora. Es una delegación forzosa hacia lo mediocre.

En este artículo sobre la automatización vacía ya avisamos: automatizar sin inteligencia humana solo sirve para empobrecer el resultado final. Y eso es justo lo que está pasando.

"Prompt Engineer": el nuevo cuñado tecnológico

Mientras tanto, surgen nuevos perfiles laborales más ridículos que útiles. El más célebre es el “prompt engineer”, esa figura que cobra más por preguntar a la IA que por saber qué hacer con sus respuestas. Cursos a 2000€, gurús en TikTok y expertos que no saben distinguir entre un token y un sinónimo.

Como ya advertimos en este otro análisis sobre la cultura del humo digital, la IA está generando más bullshit jobs que eficiencia real.

Lo que nadie te cuenta sobre esto

La IA no está destruyendo empleos. Los está vaciando por dentro. Les quita el alma, el criterio y la autonomía, y deja a profesionales atrapados en tareas banales, pseudo-automatizadas y sin margen para pensar. No te han despedido, pero te han convertido en el responsable de calidad de un becario digital con TDAH.

¿Tú lo usarías?

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