¿Perplexity comprando Chrome? ¿Qué podría salir mal?

El juicio por el monopolio de búsqueda de Google está alcanzando niveles de teatro empresarial con tintes de tragicomedia. Y en medio del drama, aparece un nuevo actor que no esperábamos: Perplexity AI, esa startup que hasta hace nada parecía contentarse con ser la Wikipedia con esteroides... ahora quiere comprar Chrome. Sí, el mismísimo navegador de Google. Pásame las palomitas.

Un pitch en plena corte: ¿genialidad o desesperación?

Durante su testimonio forzado en el juicio antimonopolio, Dmitry Shevelenko —Chief Business Officer de Perplexity— soltó la bomba: si el juez Amit Mehta obliga a Google a deshacerse de Chrome, ellos estarían encantados de hacerse cargo. ¿Motivo? No quieren que OpenAI lo compre. Traducción: "Preferimos arriesgarnos nosotros antes que dejar que el enemigo lo convierta en un arma".

Este es el tipo de movimiento que haría un startup con más confianza que ingresos.

¿Perplexity puede mantener Chrome? Ja. Claro.

La idea de que Perplexity pueda manejar el mantenimiento, la evolución y la seguridad de un navegador usado por más de 3.000 millones de personas es tan creíble como pensar que un foodtruck puede operar el aeropuerto de Barajas.

Chrome no es solo una app. Es un ecosistema con miles de extensiones, millones de líneas de código, y un ritmo de actualizaciones que solo una Big Tech puede permitirse. Pensar que Perplexity lo escalaría sin perder calidad —y gratis— es un brindis al sol... pero con champán prestado.

El verdadero miedo de Google (y de todos)

La hipótesis del gobierno es simple: separar Chrome del buscador para romper el monopolio. Google dice que eso es "jugar con fuego". ¿Por qué? Porque el nuevo dueño de Chrome podría:

  • Romper la compatibilidad con estándares.

  • Meter paywalls.

  • Volver el navegador un infierno de bugs y malas decisiones.

Google teme que se desmorone el ecosistema Chromium, del que dependen navegadores como Edge, Brave, Opera y Vivaldi. No lo dicen en voz alta, pero todos sabemos que la web como la conocemos podría irse al carajo.

El precedente: cuando Microsoft tuvo que soltar el anillo

No es la primera vez que el gobierno mete mano en productos tecnológicos dominantes. Microsoft lo vivió con Internet Explorer en los 2000, y aunque la historia lo salvó del desmantelamiento total, el mercado ya no volvió a ser el mismo.

Si Google pierde este juicio, no solo Chrome está en juego. Es su hegemonía en la experiencia web: desde la navegación hasta los anuncios, pasando por cada cookie que respira.

Lo que nadie te cuenta sobre esto

  • Perplexity no tiene un navegador. Nunca ha hecho uno. Pero quiere manejar el más usado del planeta. Olé.

  • Chromium es open source. Cualquiera puede usarlo. Pero Chrome no lo es. Y lo que da pasta es Chrome, no Chromium.

  • Si alguien compra Chrome, también se lleva todo el karma negativo: bugs, exploits y demandas.

  • ¿Y si la compra la hace Microsoft o Amazon? Eso sí sería una película de terror en Silicon Valley.

Conclusión: Perplexity quiere el volante sin saber manejar

Este intento de elevator pitch judicial es más una jugada de marketing que una propuesta seria. Pero ha funcionado. Hoy todos hablamos de Perplexity. Y Google, mientras tanto, sigue temblando por lo que podría perder… incluso si lo hereda un aprendiz.

Publicar un comentario

0 Comentarios