¿Dónde está esa revolución que nos prometieron hace 10 años? Spoiler: en el mismo sitio.
El “game changer” que se quedó en selfie
En 2012 nos prometieron gafas que nos darían superpoderes, cirugía holográfica, turismo aumentado, clases que parecían ciencia ficción… y lo único que nos ha dado la realidad aumentada es la posibilidad de ponernos orejas de perro en Instagram. Si esperabas una revolución, mejor sigue esperando. O vete al metaverso, que allí también están los que siguen soñando.
Filtros, humo y PowerPoints eternos
Hoy la RA vive en el mundo de las apps sociales y las ferias tecnológicas. Es ese momentito ridículo en el que tu sobrino se transforma en Iron Man en TikTok. O cuando una cofradía decide que lo más innovador es que puedas ver procesiones en 3D desde el salón.
Mientras tanto, las gafas inteligentes se siguen presentando como si fueran a salvar la educación, el trabajo, el gaming… pero tú sabes que acabarán cogiendo polvo en un cajón.
¿Tecnología útil? Ni de lejos
Los casos reales son una parodia:
-
Gafas que proyectan instrucciones pero que no se usan por ergonomía.
-
Apps para colocar sofás virtuales, porque aparentemente imaginar uno es demasiado esfuerzo.
-
Noticias como la de AccuWeather y su nuevo sistema de RA para presentar el tiempo... que no cambia nada más allá de meter rayos animados sobre un presentador nervioso.
Lo que nadie te cuenta sobre esto
La RA no fracasó por fallos técnicos, sino por exceso de entusiasmo inútil.
-
No necesitamos vivir con overlays flotantes.
-
No queremos más pantallas entre nosotros y el mundo real.
-
Y no hay ROI que justifique el coste de implantarla a gran escala.
Pero sigue ahí, movida por consultoras, fondos y gurús de feria que venden futuro con demos de PowerPoint.
Conclusión: promesa aumentada, realidad disminuida
La RA tenía potencial. Pero como todo lo que no resuelve un problema real, se quedó en espectáculo.
Funciona. Impresiona. Pero no sirve.
Y si tu innovación acaba siendo solo un filtro de unicornio en Instagram… igual no era tan revolucionaria.

0 Comentarios