El 30% del código de Microsoft lo escribe la IA (y eso no es necesariamente buena noticia)

Satya Nadella lo ha dicho con la misma sonrisa con la que un directivo anuncia despidos: "30% del código de Microsoft ya lo escribe la IA". Y aunque suena a triunfo del progreso, lo que hay detrás es mucho más turbio que un GitHub copilotado por Skynet.


La automatización ya está aquí, y no vino a ayudarte

Si esperabas que la IA viniera a liberarte de tareas repetitivas, bienvenido a la realidad: lo que hace es reemplazarte en las tareas rentables. Según Nadella, en Microsoft ya entre el 20% y el 30% del código lo genera software. Traducción: los juniors están a un paso de ser carne de LinkedIn con posts de autoayuda sobre la resiliencia.

En Google, Sundar Pichai también tiró de cifras: más del 30% de su código ya lo genera la IA. ¿Y Meta? Zuckerberg no lo sabe. Porque claro, él solo hace keynotes con gráficos de productividad y avatares sin piernas.


¿Código mágico o deuda técnica con esteroides?

Nadie está diciendo que el código generado por IA sea malo… pero tampoco bueno. Nadella reconoce que funciona mejor con Python (lenguaje flexible y permisivo) y peor con C++ (donde un puntero mal puesto te convierte en el terror de producción). Es decir, lo que produce la IA es útil mientras no sea crítico. ¿Casualidad? No.

Además, ¿quién revisa ese 30% de código generado? ¿Quién garantiza que no se cuela una vulnerabilidad más grande que una puerta trasera de NSA? En un contexto donde cada vez hay más ataques a la cadena de suministro de software, dejar que una IA escriba el core de tu infraestructura es como darle a un mono las llaves de un reactor nuclear. Con todo respeto al mono.


El nuevo developer es un prompt engineer (pero mal pagado)

La narrativa corporativa es clara: “la IA no te va a reemplazar, pero quien sepa usarla sí”. Lo que no dicen es que esa persona cobrará la mitad, trabajará el doble y acabará manteniendo código basura generado por una red neuronal que aprendió viendo Stack Overflow como si fuera Netflix.

El CTO de Microsoft, Kevin Scott, se atreve incluso a decir que en 2030 el 95% del código será generado por IA. Perfecto. Así ya ni necesitaremos bootcamps: bastará con saber pedirle a una IA que copie código de otra IA que a su vez lo copió de otra IA.


Silicon Valley: menos ingeniería, más Excel disfrazado de disrupción

Este no es un movimiento técnico, es contable. Reemplazar programadores por IA reduce costes, mejora KPIs y le da a los accionistas una historia bonita para creerse: que todo está bajo control gracias a un algoritmo entrenado en código ajeno.

El problema es que ese 30% de código IA probablemente requiere un 70% de revisión humana. Pero eso no entra en los informes trimestrales. Lo importante es vender que el futuro llegó, aunque venga en versión beta con bugs críticos.


Lo que nadie te cuenta sobre esto

  • El código IA no es neutral: hereda sesgos, malas prácticas y hasta bugs del código con el que fue entrenado.

  • Revisar código de IA es más difícil que escribirlo desde cero, porque no sabes por qué tomó ciertas decisiones.

  • Esto mata la cultura de aprendizaje: si todo lo hace la IA, los juniors no aprenden, los seniors revisan basura, y el conocimiento se estanca.

  • Aumenta la dependencia de las Big Tech: si el 30% de tu código viene de GitHub Copilot, cada bug es una llamada a Microsoft.


Conclusión: menos hype, más ingeniería

Sí, la IA puede ayudarte a escribir código más rápido. Pero también puede convertir tu base de código en un lodazal mantenible solo por un ejército de AI whisperers que no entienden lo que hacen. Que Microsoft presuma de esto no es progreso. Es una advertencia.

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