Intel, hardware y humo: así se esfumaron 842.000 dólares con facturas disfrazadas de “servicios”

Mientras Intel ajusta operaciones, despide personal y reestructura su huella global, en Israel descubren que una empleada interna y un proveedor externo llevaban más de un año cocinando un fraude por goteo fino: más de 840.000 dólares desaparecieron entre octubre de 2023 y noviembre de 2024, disfrazados como si fueran servicios de consultoría... que nunca ocurrieron.


El truco: convertir componentes en “servicios”

Natalia Avtsin, empleada del departamento de hardware en Intel Israel, reclasificaba compras de componentes como si fueran servicios. Y eso lo cambia todo.

¿Por qué?
Porque para los servicios no se exige ni nota de entrega ni confirmación de recepción.
Traducción: puedes facturar lo que quieras sin que nadie se asegure de que entregaste algo.

El cómplice, Yafim Tsibolevsky, fundó “Energy Electronics 2000” justo antes de empezar el juego. Se registró como proveedor autorizado, envió presupuestos inflados, recibió aprobaciones, y cobró facturas por debajo del radar: siempre por menos de 20.000 dólares, justo el límite autorizado para Avtsin.


¿Cómo nadie lo vio antes? Porque el sistema está diseñado para no mirar

Intel presume de ser una de las empresas más sofisticadas del planeta. Pero su propio modelo de aprobación interna:

  • Premia la confianza ciega.

  • Penaliza los controles “innecesarios”.

  • Y permite que alguien que sepa cómo funciona el sistema lo manipule sin levantar alarmas.

Además, las transacciones más turbias ni siquiera pasaban directamente por Intel. En muchos casos, se triangulaban a través de una tercera empresa —Levanon Kogan— que actúa como intermediario de compras. ¿Resultado? 30 órdenes falsas, más de medio millón de dólares en humo.


Intel demanda… después de despedir a la implicada sin saber nada

El detalle más irónico: Avtsin fue despedida en noviembre de 2024, por razones estructurales, no por fraude.
En ese momento, ya había terminado su obra maestra contable.

Ahora Intel exige que Avtsin y Tsibolevsky devuelvan el dinero. Pero no ha acusado a terceros (como Levanon Kogan) de delito alguno. Por ahora.


Lo que nadie te cuenta sobre esto

  • La etiqueta "servicios" es el agujero negro favorito del fraude corporativo. Lo saben todos los insiders.

  • Los procesos internos de validación están diseñados para acelerar, no para verificar.

  • Intel no es la excepción. Es la norma. Cualquier gigante con múltiples capas de gestión tiene estos puntos ciegos.

  • La subcontratación de compras a terceros sin controles serios es una invitación al desastre.

  • Este caso se detectó porque fue grotesco. ¿Cuántos más siguen enterrados como gasto operativo?


Conclusión clara: si Intel —un coloso tecnológico— puede perder casi un millón de dólares por una simple reclasificación contable, es que el verdadero agujero de seguridad no está en los chips. Está en los procedimientos.

Y si “componentes” y “servicios” son solo sinónimos contables para saltarse filtros, entonces hay algo más roto que los procesadores de Intel: su propio sistema nervioso corporativo.

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