La purga del copyright: cuando decir la verdad sobre la IA te cuesta el puesto

Un día denuncias que las Big Tech violan el copyright. Al siguiente, estás en la calle.

Shira Perlmutter, hasta hace unos días directora de la Oficina de Copyright de EE. UU., fue fulminada justo después de publicar un informe demoledor: las empresas de inteligencia artificial —sí, las mismas de siempre: Google, Meta, OpenAI, Microsoft— están cruzando los límites legales del fair use al usar obras protegidas para entrenar sus modelos. Casualmente, todas estas compañías están metidas en litigios por esto. Y casualmente, todas financiaron la toma de posesión de Trump. Sutil, ¿eh?


Lo que decía el informe (y por qué lo querían muerto)

¿Usas obras con copyright para competir contra sus autores? Eso no es fair use.

El reporte, en su tercera entrega sobre IA y propiedad intelectual, deja claro que entrenar modelos con millones de obras protegidas para crear contenido que compite directamente con ellas no es defensa válida bajo el paraguas del uso legítimo. Especialmente si se accede a ese contenido de forma ilegal. En lenguaje técnico: las Big Tech están pirateando libros, arte y música para fabricar una IA que los reemplace... y no quieren pagar ni pedir permiso.

Y no, no es un borrador cualquiera.

Aunque la versión publicada el 9 de mayo era preliminar, la propia oficina dejó claro que no se esperan cambios sustantivos en las conclusiones. En otras palabras: el mensaje está escrito en piedra. Y a nadie en Silicon Valley —ni en ciertos despachos de Washington— le gusta ese tipo de piedra.


¿Quién dispara primero?

Shira Perlmutter, fuera.

Despedida al día siguiente. Sin florituras. Sin explicaciones convincentes. Solo rumores de “desacuerdos con la administración” y alguna que otra cortina de humo sobre DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión).

¿Y Elon Musk? En el centro del drama.

Desde que Musk anunció su plan para entrenar a Grok usando los posts de X (antes Twitter), está claro que el respeto por los derechos de autor le importa lo mismo que la moderación de contenido en su red. Su apoyo a abolir las leyes de propiedad intelectual y su influencia sobre la administración actual pintan un cuadro bastante claro.

Pero, ojo, que aquí hay dos bandos:

  • Los tecnócratas libertarios que quieren que todo el contenido del mundo sea libre… para que sus modelos lo moneticen.

  • Los creadores, artistas, medios, y autores que están viendo cómo su trabajo desaparece en los agujeros negros del entrenamiento de IA sin crédito ni compensación.


Lo que nadie te cuenta sobre esto

  • El “uso legítimo” es la nueva arma legal de los piratas de datos. Así entrenan IA con millones de textos sin pagar un duro.

  • La Oficina de Copyright es una molestia para los lobbies tech. Y las purgas son la forma más rápida de convertirla en un sello de goma.

  • Musk quiere eliminar toda ley de propiedad intelectual, literalmente. No es una hipérbole: dijo “Delete all IP law”.

  • Nadie está legislando con urgencia. Mientras la IA avanza a velocidades de vértigo, el Congreso sigue haciendo audiencias sobre TikTok.


En resumen:

La directora de la Oficina de Copyright osó decir lo obvio: que las grandes tecnológicas están violando los derechos de autor en masa con la excusa del entrenamiento de IA. ¿Reacción? Despedida exprés. En EE. UU., defender la ley ya no es suficiente. Si molestas al lobby correcto, te reemplazan por alguien que sí sepa “colaborar”.

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