Cory Doctorow lo dice sin anestesia: Microsoft, Amazon y Google actúan como un cártel con más poder que la ONU. Y no lo dice en un panel de teorías conspiranoicas, sino con datos, historia, y una mirada quirúrgica sobre el funcionamiento del capitalismo digital. Si todavía pensás que el problema con la tecnología es que tu impresora no imprime o que Instagram cambió el algoritmo, tenés que leer esto.
¿Qué tienen en común un cartucho de tinta y AWS?
Todo. Porque lo que Doctorow describe es la enshittification, ese proceso donde las plataformas digitales se degradan deliberadamente para exprimir más a sus usuarios, sus trabajadores y sus competidores. Antes te daban una herramienta poderosa y amigable. Hoy, te dan un servicio mediocre lleno de restricciones, anuncios y condiciones absurdas. Y encima te culpan si no te funciona.
Lo peor es que no se trata de un error o una evolución natural: es diseño intencional.
De Bill Gates a Bezos: de la computadora personal al monopolio personal
En los 80, empresas como Compaq hackeaban el monopolio de IBM creando clones de sus PC. Hoy, intentar algo similar sería ilegal. Porque ahora el software, los datos y hasta los cartuchos de impresoras están blindados por la ley. Lo que antes era interoperabilidad, hoy es bloqueo digital con respaldo jurídico. Gracias, DMCA.
Doctorow lo dice sin rodeos: “Antes había consecuencias por empeorar tus productos. Hoy, esas consecuencias desaparecieron”. Despidos masivos, desregulación, concentración empresarial, y lo más peligroso: propiedad intelectual como arma política.
La “mierdificación” como modelo de negocios
La palabra enshittification no se traduce, pero se entiende: todo lo que usamos online empeora sistemáticamente. ¿Por qué? Porque las plataformas priorizan a sus inversores, después a los negocios que les pagan, y recién al final, a los usuarios. Y cuando te querés ir, ya no podés: te ataron con contratos, bloqueos, dependencias, y un ecosistema cerrado.
Google no quiere que encuentres cosas, quiere que cliques en anuncios. Microsoft no quiere que tu PC funcione bien, quiere que pagues por más RAM. Amazon no quiere venderte barato, quiere que no tengas alternativa.
¿Se puede revertir este desastre?
Doctorow no es pesimista. Dice que la tecnología no es el problema: lo son las leyes que la protegen del usuario. Y propone dos conceptos clave:
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Interoperabilidad: que cualquier programa pueda hablar con otro. Algo que siempre fue posible, pero que hoy se criminaliza si lo hacés sin permiso.
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Ingeniería inversa: desarmar para entender, para mejorar, para liberar. Como cuando los hackers te permiten usar cartuchos genéricos o recuperar una cuenta bloqueada por capricho.
Ambas cosas son, hoy, herramientas de resistencia.
La geopolítica de la tinta
Trump, los aranceles y el caos comercial pueden generar un efecto inesperado: el declive del dominio legal estadounidense sobre la propiedad intelectual global. Si ya no hay libre comercio, ¿por qué seguir obedeciendo a las leyes que blindan a Google o Microsoft?
Doctorow lo dice claro: es una oportunidad histórica para otros países de crear un ecosistema tecnológico más distribuido, justo y accesible. Y sí, eso incluye dejar de depender de los caprichos de Silicon Valley.
Lo que nadie te cuenta sobre esto
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La propiedad intelectual ya no protege autores, protege oligopolios.
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Tu impresora es un rehén. Tu teléfono también. Y tus datos, peor.
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Los monopolios digitales no son inevitables: IBM también parecía invencible.
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La solución no es “más competencia” sino reglas nuevas, hechas por y para usuarios.
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El capitalismo de plataformas no crea valor, lo extrae. De vos.
Conclusión
Microsoft, Amazon y Google ya no compiten. Actúan como un cártel blindado por leyes y lobby. Nos venden herramientas envenenadas, diseñadas para controlarte más que para ayudarte. La buena noticia es que, como dice Doctorow, esto ya lo combatimos antes… y ganamos. Podemos hacerlo otra vez. Pero necesitamos reguladores que no estén de rodillas y usuarios que no acepten el infierno como default.

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