Una oleada de leyes estadounidenses quiere ponerle correa a los menores en redes sociales. Y no hablamos de control parental opcional, sino de mandatos legales: necesitas verificación de edad y consentimiento explícito de tus padres. Pero hay un pequeño problema: nadie sabe cómo hacerlo sin cargarse el acceso de medio país al mundo digital.
¿Un carné de identidad para subir un TikTok?
Parece una broma, pero no lo es. Algunas de estas leyes exigen que los usuarios suban identificaciones gubernamentales. El problema es que los menores no tienen, ni pueden conseguir, ese tipo de documentos. En muchos estados, como Nueva Jersey o Washington D.C., no puedes obtener una ID si no tienes al menos 14 o 15 años. Y aún así, la mayoría de adolescentes no tienen ni licencia de conducir ni tarjeta de identificación.
Así que si tienes 17 años y quieres subir un vídeo bailando al último trend… lo siento, sin papeles, no hay fiesta.
¿Y si usamos tecnología? Spoiler: también falla.
Los genios de la biometría proponen usar escaneos faciales para adivinar la edad. Ya sabes, como cuando tu madre te decía “pareces más grande”. Pero con algoritmos. El resultado: un desastre con corbata.
El mejor sistema disponible (Yoti) acierta la edad de los menores entre 13 y 16 años solo el 57% del tiempo. Los demás sistemas fallan aún más estrepitosamente. ¿Te imaginas si te negaran el acceso a Internet porque una IA piensa que eres demasiado joven para tener opinión? Bienvenidos a 1984 versión Silicon Valley.
SSNs, certificados de nacimiento y el festival del fraude
¿Y si usamos el número de la Seguridad Social? También mal. Son fáciles de robar, no tienen foto y no sirven para probar nada más que la pereza legislativa. ¿Certificados de nacimiento? Tampoco. No tienen fotos, muchos no los tienen a mano y no prueban si quien lo presenta es quien dice ser. Es más fácil falsificar estos documentos que una excusa para no hacer los deberes.
Y aún si logramos confirmar la edad… ¿cómo demostramos que el adulto dando permiso es realmente el padre, madre o tutor del menor? Aquí empieza el festival de problemas: padres divorciados, familias adoptivas, cuidadores no legales, niños que viven con abuelos, o incluso sin padres. El sistema falla más que el WiFi del metro.
Lo que nadie te cuenta sobre esto
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El 40% de jóvenes mayores de 16 no tiene licencia de conducir. Olvídate del cliché del adolescente motorizado: ni quieren ni necesitan esa ID, y sin ella, se les cierra la puerta digital.
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Estás bloqueando adultos reales. Con errores de más de 3 años en estimaciones, decenas de millones de usuarios legales podrían ser tratados como niños.
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Cuidado con el sesgo algorítmico. Estos sistemas fallan especialmente con pieles oscuras, rostros femeninos y usuarios fuera de los estándares estéticos occidentales. Esto no es solo un problema técnico: es discriminación embotellada.
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La privacidad está en juego. Para saber tu edad, necesitan escanear tu cara, compararla con bases de datos, guardar tu imagen… ¿Y luego qué? ¿Te devuelven tu cara en un USB?
Conclusión: legislar con PowerPoint es peligroso
La intención puede ser buena: proteger a los menores. Pero las herramientas no están listas, las consecuencias no se han pensado, y lo único que se logrará es bloquear el acceso a millones de jóvenes y adultos sin ofrecer soluciones reales.
Quieren regular TikTok como si fuera una farmacia. Pero los menores no están comprando morfina: están posteando memes. Y para eso, no necesitas enseñar el DNI. Solo sentido común.

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