Marvell ha decidido pisar el acelerador en la carrera de la infraestructura para inteligencia artificial con una operación de calado: la compra de la startup de fotónica Celestial AI por 3.250 millones de dólares. El movimiento busca integrar enlaces ópticos de baja latencia directamente en sus chips para centros de datos, en un momento en el que los grandes proveedores de nube compiten por desplegar hardware cada vez más rápido y eficiente para modelos generativos masivos. La jugada ha sido bien recibida por el mercado y apunta a un reposicionamiento agresivo frente a rivales como Nvidia y Broadcom.
Una apuesta de 3.250 millones por la fotónica
La operación, valorada en 3.250 millones de dólares en efectivo y acciones, se interpreta como una forma de “doblar la apuesta” de Marvell por la infraestructura de IA tras un año complicado, marcado por la presión competitiva en chips personalizados y redes para centros de datos. Antes del anuncio, sus acciones acumulaban una caída cercana al 16 % en lo que va de año.
El mercado, sin embargo, ha reaccionado con entusiasmo al giro estratégico: el título llegó a subir un 9,3 % hasta máximos de nueve meses, con la posibilidad de añadir más de 6.300 millones de dólares a la capitalización de la compañía si el rally se mantiene.
Más allá del titular del cheque, lo relevante es lo que compra Marvell: tecnología fotónica para centros de datos de nueva generación, un activo que se está convirtiendo en pieza crítica para manejar el tráfico de datos que exigen los grandes modelos de IA.
Competir en la autopista de datos de la IA
La clave del acuerdo está en el llamado photonics fabric: una tecnología que usa luz en lugar de señales eléctricas para conectar chips de IA y memoria en los centros de datos. Frente al cableado eléctrico tradicional, estos enlaces ópticos prometen mayor rendimiento y mejor eficiencia energética, dos factores que se han convertido en obsesión para los grandes hyperscalers que levantan granjas de GPU por todo el mundo.
Con la integración de Celestial AI, Marvell se coloca en competencia directa con Broadcom y Nvidia en este terreno de la interconexión avanzada, justo cuando el boom de la IA generativa dispara la demanda de sistemas más rápidos y menos derrochadores de energía.
La compañía planea incorporar la tecnología de Celestial en su próxima generación de productos de infraestructura fotónica, con la vista puesta en un nuevo mercado de unos 10.000 millones de dólares al que aspira a acceder con este catálogo reforzado. En otras palabras, la compra no solo rellena un hueco tecnológico, sino que abre una vía concreta de crecimiento futuro.
Amazon, socio estratégico con warrant incluido
La operación llega acompañada de un guiño significativo a uno de los grandes clientes de la nube. Marvell ha emitido un warrant a favor de Amazon que le permite comprar acciones de la compañía en función del volumen de compras de productos de tejido fotónico hasta 2030.
Este tipo de acuerdo ata de forma explícita el éxito comercial de la nueva línea fotónica con los intereses de uno de los mayores compradores potenciales de hardware para IA del planeta. Es, de facto, una señal al mercado: si Amazon está dispuesto a ligar su exposición accionarial a la adopción de estos productos, la apuesta de Marvell no es solo especulativa.
Además, el respaldo implícito de un hyperscaler refuerza otra de las lecturas de la operación: la interconexión óptica deja de ser un experimento de laboratorio para convertirse en un componente esperado en la hoja de ruta de los grandes centros de datos.
Objetivo: más peso en centros de datos y chips a medida
En paralelo a la compra, Marvell ha puesto números a sus ambiciones. La compañía prevé que la tecnología de Celestial aporte unos 500 millones de dólares en ingresos anualizados a finales del ejercicio fiscal de 2028, con la expectativa de duplicar esa cifra hasta alrededor de 1.000 millones un año después.
A nivel global, Marvell apunta a unos 10.000 millones de dólares en ingresos en su próximo año fiscal, apoyándose en un crecimiento del 25 % en las ventas de centros de datos y de alrededor del 20 % en su negocio de chips personalizados. El mensaje al inversor es claro: la IA y la infraestructura para grandes modelos no son un apéndice, sino el motor central del plan de crecimiento de la compañía.
En cuanto a valoración, Marvell cotiza con un PER adelantado de 27,25 veces, por debajo de las 38,39 veces de Broadcom, según datos de LSEG citados en el propio análisis. Esa brecha se puede leer de dos formas: como una señal de prudencia del mercado sobre la capacidad de Marvell para cerrar la distancia con sus rivales, o como margen para una revalorización si la integración de Celestial y el tirón de la IA se traducen en resultados tangibles.
Qué cambia en el mapa competitivo
La compra de Celestial AI no altera por sí sola el dominio actual de Nvidia en el segmento de aceleradores para IA, pero sí reconfigura la pelea en la capa de interconexión y redes, donde Marvell y Broadcom llevan años midiéndose. Con fotónica propia y un acuerdo estratégico con Amazon, Marvell gana argumentos para presentarse como socio clave en el diseño de arquitecturas de próxima generación.
Para los grandes clientes de nube, el movimiento supone más presión competitiva en el mercado de infraestructura de IA y, potencialmente, más margen para negociar precios y características. Para el resto del ecosistema, es una confirmación de que la batalla ya no se libra solo en el chip de cómputo, sino en todo lo que rodea a la circulación de datos dentro del centro de datos.
En definitiva, la adquisición de Celestial AI consolida a Marvell como aspirante serio en la carrera por dominar la interconexión óptica para IA. Si las promesas de ingresos y adopción se cumplen, la compañía habrá convertido un año difícil en el punto de inflexión que necesitaba para reengancharse a la ola de la inteligencia artificial… esta vez, a la velocidad de la luz.
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