Apple no anunció el MacBook Pro M5 Pro y M5 Max, los lanzó. Sin evento, sin escenario, con las preórdenes abiertas desde el 4 de marzo y disponibilidad desde el 11. La decisión de obviar el formato de presentación habitual habla de una empresa que confía en que los números del chip hablen solos. Y los números son difíciles de ignorar: el nuevo chip M5 Max introduce la arquitectura Fusion, el mayor cambio en el diseño del silicio de Apple desde que nació la familia M, y eleva el rendimiento en inteligencia artificial local a cotas que hasta hace unos meses solo se veían en tarjetas gráficas de sobremesa.
Fusion Architecture: CPU y GPU por separado, por primera vez
Desde el M1, todos los chips de la familia M de Apple han sido un único bloque de silicio monolítico donde CPU, GPU y memoria compartían el mismo trozo de oblea. Con el M5 Pro y M5 Max eso cambia de forma radical. La nueva arquitectura Fusion separa físicamente el CPU y el GPU en dos dies distintos fabricados en el proceso N3P de TSMC, la tercera generación del nodo de 3 nanómetros, que luego se ensamblan en un único sistema en chip mediante interconexiones de alta densidad.
Las implicaciones prácticas de este diseño son considerables. Al escalar CPU y GPU de forma independiente, Apple puede optimizar cada componente para su carga de trabajo específica sin arrastrar el coste de silicio del otro. El M5 Max resultante monta una CPU de 18 núcleos —6 super cores de alto rendimiento y 12 núcleos de rendimiento, eliminando los núcleos de eficiencia de generaciones anteriores— junto a una GPU de hasta 40 núcleos, cada uno de ellos con un Neural Accelerator dedicado. El ancho de banda de memoria alcanza los 614 GB/s, una cifra que convierte al chip en una plataforma extraordinaria para la ejecución de modelos de IA generativa sin depender de ningún servidor externo.
Rendimiento: los benchmarks confirman el salto
Los primeros benchmarks independientes publicados tras el lanzamiento no dejan lugar a interpretaciones optimistas: el M5 Max es el procesador ARM de portátil más rápido del mercado, sin excepción. En Cinebench 2024 el chip obtiene 2.437 puntos en rendimiento multinúcleo, un 18% por encima del M4 Max y 2,5 veces más que el M1 Max. En tareas de GPU, la mejora sobre el M4 Max es del 20% en renderizado general y del 35% adicional en aplicaciones que usan trazado de rayos, lo que beneficia especialmente a usuarios de Cinema 4D, Blender o Vectorworks.
Donde el salto es más llamativo es en IA local. Con Neural Accelerators en cada uno de los 40 núcleos de GPU y el mencionado ancho de banda de memoria, el rendimiento computacional máximo en IA es más de cuatro veces superior al del M4 Max. En términos prácticos: la generación de vídeo con modelos de difusión como LTX2 en ComfyUI se produce aproximadamente al doble de velocidad, y los modelos de imagen como Z-Image Turbo doblan también su rendimiento. Para quien trabaje con flujos de trabajo de IA generativa local, esta MacBook Pro es hoy el portátil más capaz del planeta.
Lo que no ha cambiado y lo que viene
El diseño externo del MacBook Pro no ha recibido cambios respecto a la generación anterior. La pantalla sigue siendo Liquid Retina XDR sin ProMotion en el modelo base, y la pantalla táctil y el panel OLED que circulan en los rumores se apuntan al ciclo del M6, posiblemente para 2027. Lo que sí es nuevo es el chip de conectividad N1 diseñado por Apple, que debuta con Wi-Fi 7 y Bluetooth 6, y el almacenamiento base que arranca ahora desde 1 TB en el modelo M5 Pro y 2 TB en el M5 Max, con velocidades de lectura y escritura que prácticamente doblan las de la generación anterior.
La autonomía declarada por Apple se sitúa en 24 horas, aunque los tests independientes situarán ese dato en su contexto real. A 14 o 16 pulgadas, con precios desde 2.999 euros para el M5 Pro y desde 3.999 para el M5 Max, este MacBook Pro es un argumento serio para cualquier profesional que quiera ejecutar IA de forma local, rápida y silenciosa.
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