Crimson Desert, el ambicioso RPG de mundo abierto desarrollado por Pearl Abyss, lleva apenas días en el mercado y ya acumula más polémicas de las que su equipo esperaba gestionar. A los problemas de control y a ciertos problemas técnicos en PS5 se suma ahora la que más ha enervado a la comunidad: la presencia de arte generado con IA en el juego lanzado sin avisar a los jugadores.
El estudio se disculpó públicamente el 22 de marzo a través de la cuenta oficial del juego en X, confirmando lo que los jugadores llevaban días señalando.
Lo que los jugadores encontraron
Fue la propia comunidad la que destapó el asunto. Jugadores que llevaban más de cien horas en el juego empezaron a recopilar capturas de pantalla de pinturas y murales decorativos repartidos por el mundo que presentaban los patrones visuales característicos de la generación por IA: rostros difuminados o anatómicamente incoherentes, extremidades multiplicadas, fondos inconsistentes y una uniformidad de textura que resulta difícil de ubicar en la producción artística humana convencional.
Algunos de los ejemplos más citados incluían pinturas con figuras a caballo donde el animal presentaba un número incorrecto de patas, rostros de personajes con rasgos mezclados de forma incoherente y repetición de elementos decorativos que no guardaban relación temática con el entorno donde aparecían. La acumulación de capturas en redes sociales hizo que el patrón resultara difícil de ignorar.
La explicación de Pearl Abyss
El estudio confirmó el uso de IA y explicó el contexto en su declaración. Durante el desarrollo, algunos elementos visuales de tipo decorativo, clasificados como props 2D, fueron generados con herramientas de IA generativa como parte del proceso de iteración en fases tempranas. El objetivo era explorar tono y atmósfera de forma rápida antes de que el equipo artístico definiera la dirección visual definitiva.
El problema es que esos assets de prototipado, que debían ser sustituidos por trabajo final antes del lanzamiento, llegaron al juego sin que nadie detectara que seguían ahí. Pearl Abyss reconoció que la omisión no fue intencionada pero tampoco aceptable, y añadió que debería haber comunicado el uso de IA de forma transparente independientemente de cuál fuera su función en el proceso.
El estudio anunció una auditoría completa de todos los assets del juego para identificar y reemplazar cualquier contenido generado con IA, con parches previstos para las próximas semanas.
Un patrón que se repite en la industria
Lo que hace relevante este caso más allá del juego concreto es que no es un incidente aislado. La explicación de Pearl Abyss, assets de prototipado que no fueron sustituidos antes del lanzamiento, es prácticamente idéntica a la que dieron Ubisoft y Sandfall Interactive cuando se encontraron en situaciones similares en los últimos meses.
Larian Studios, el estudio detrás de Baldur's Gate 3, tiene su propio historial con el tema. Después de defender el uso de IA generativa para conceptos iniciales, terminó descartando su uso después de que el debate interno y externo dejara claro que el coste reputacional superaba el beneficio de velocidad en iteración. Su director de escritura fue contundente al respecto: el mejor output que obtenía de los modelos de IA era equivalente a su peor borrador humano.
El editor Devolver Digital señaló en una entrevista reciente que el volumen de juegos con assets de IA que llegan a su bandeja de entrada es tan alto que el equipo está cansado de verlo. Krafton, la empresa coreana detrás de PUBG, tiene un director de IA recién nombrado que defiende la IA como herramienta de amplificación creativa, mientras que simultáneamente la compañía anunció una congelación de contrataciones y un programa de bajas voluntarias tres meses antes.
El patrón es consistente: el uso de IA en producción de videojuegos está más extendido de lo que las empresas comunican públicamente, la comunidad tiene cada vez más capacidad para detectarlo, y la respuesta estándar cuando se descubre sigue siendo la misma disculpa con las mismas palabras.
Por qué la comunidad reacciona con tanta intensidad
La indignación de los jugadores ante el arte generado con IA en videojuegos tiene varias capas que conviene distinguir.
La primera es ética: los modelos de IA generativa fueron entrenados con obras de artistas que no dieron su consentimiento y no recibieron compensación. Usar ese output en un producto comercial que sí genera ingresos activa una objeción de fondo que no desaparece con parches ni disculpas.
La segunda es de calidad: los ejemplos concretos encontrados en Crimson Desert eran visualmente deficientes, lo que añade una crítica de competencia a la ética. Un juego que se vende en parte por su apartado gráfico y tiene murales decorativos que no superarían un control de calidad básico tiene un problema de coherencia interna.
La tercera es de transparencia: la ausencia de comunicación proactiva sobre el uso de IA se percibe como ocultación, independientemente de cuál sea la intención real del estudio. En el contexto actual, donde el debate sobre IA en industrias creativas está activo y polarizado, no decir nada equivale para muchos a ocultar algo.
Lo que cambia con este caso
Crimson Desert ha vendido más de dos millones de copias en sus primeros días, lo que convierte a Pearl Abyss en uno de los estudios más observados del momento. Su respuesta al incidente, la auditoría completa y el compromiso de reemplazo por parches, establece un listón de accountability que otros estudios tendrán difícil ignorar si se encuentran en la misma situación.
Lo que no resuelve es la pregunta de fondo que este y otros casos dejan abierta: si el uso de IA en fases de prototipado es tan habitual en la industria, cuándo y cómo se comunica ese uso a los jugadores que compran el producto final. La respuesta de la industria hasta ahora ha sido consistentemente reactiva. La comunidad está empujando hacia algo diferente.
¿Te importa si un juego usa IA en sus assets decorativos o el resultado final es lo único que cuenta? Cuéntamelo en los comentarios.
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