El misterioso plan blockchain de USAID: ¿innovación real o humo tecnológico?

 La administración Trump ha decidido "reinventar" la ayuda internacional de EE.UU. con una receta muy de moda: blockchain para todo. El problema es que nadie tiene muy claro qué significa eso.

Según un memo interno filtrado y revisado por WIRED, el gobierno planea renombrar USAID como International Humanitarian Assistance (IHA), integrarla bajo el control directo del secretario de Estado y —aquí viene la parte brillante— apoyarse en tecnología blockchain para gestionar sus procesos de ayuda internacional.

¿Blockchain para repartir ayuda humanitaria?

El documento sugiere que todas las distribuciones estarán aseguradas y trazadas mediante blockchain, con la promesa de mejorar la seguridad, transparencia y trazabilidad. Se menciona incluso que se buscará pagar en función de resultados, no de actividades completadas, como si eso fuese una gran novedad.

El problema es que esta propuesta llega sin detalles técnicos claros. ¿Se refiere a usar una cadena de bloques como libro contable para rastrear las ayudas? ¿O estamos hablando de distribuir criptomonedas o stablecoins directamente a las comunidades afectadas?

Una solución en busca de un problema

Los expertos no lo ven con buenos ojos. Linda Raftree, asesora en tecnología humanitaria, lo resume así: “Parece una solución tecnológica falsa para un problema que no existe”. Y no es la única que opina así.

Giulio Coppi, investigador en Access Now, añade que la tecnología blockchain no ofrece ventajas claras frente a herramientas ya existentes. Ni es más barata, ni más rápida, ni más fácil de implementar. Y lo que es peor: cargar con una nueva infraestructura tecnológica supondría un lastre para las ONG más pequeñas, precisamente las que actúan en primera línea.

¿Y si solo se trata de control político?

Detrás de esta apuesta tecnológica también hay una narrativa de desconfianza institucional. El memo habla de condicionar los pagos a resultados concretos, algo que ya se hace parcialmente en muchos contratos de USAID, pero que en zonas de conflicto o catástrofes resulta poco viable. Las condiciones cambian rápido, y la rigidez puede bloquear ayudas urgentes.

Algunos ven en este movimiento una forma encubierta de desacreditar la gestión anterior y justificar los recortes masivos en personal y presupuesto que ya se han puesto en marcha. Según el mismo documento, la intención sigue siendo desmantelar parcialmente USAID y absorberla dentro del Departamento de Estado.

¿Funciona el blockchain en la ayuda humanitaria?

Sí, en algunos contextos muy específicos. Por ejemplo, la ACNUR usó stablecoins para enviar dinero a refugiados ucranianos en 2022. También ha habido pruebas piloto en Kenia con resultados prometedores. Pero son la excepción, no la norma. Y en todos los casos, las implementaciones fueron limitadas, costosas y técnicamente complejas.

La realidad es que implementar blockchain sin una justificación clara ni una infraestructura adecuada puede ser más un problema que una solución.


¿Tecnología disruptiva o cortina de humo?

Este giro hacia el blockchain parece más un movimiento de relaciones públicas que una estrategia bien fundamentada. Una narrativa de eficiencia y modernidad que esconde una reestructuración agresiva y una posible recentralización del poder.

Una vez más, nos encontramos con la promesa tecnológica como salvación universal, aplicada sin matices ni contexto. Y eso, en el terreno de la ayuda humanitaria, puede tener consecuencias reales, y graves.

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