Nvidia ha presentado G-Assist, un asistente de inteligencia artificial que funciona directamente en tu GPU, sin necesidad de la nube. Aunque aún está en fase experimental, esta herramienta promete ayudar a los gamers a sacar el máximo partido a sus equipos… siempre que su gráfica aguante el tirón.
Nvidia quiere que hables con tu PC (y que te entienda)
La idea de Nvidia es clara: si ya tienes una GPU potente, ¿por qué no aprovecharla también para ejecutar modelos de IA? G-Assist es una IA centrada en el mundo del gaming que se integra como un overlay flotante en la app de escritorio de Nvidia. Puedes escribirle o hablarle para que revise el estado del sistema, ajuste configuraciones o incluso te explique cómo funciona el DLSS.
Pero lo más interesante es que funciona completamente de forma local. No necesitas conexión a la nube para que G-Assist te responda o actúe sobre tu equipo.
Control total (pero solo si tienes músculo gráfico)
G-Assist permite realizar tareas como:
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Consultar gráficas de rendimiento en tiempo real.
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Optimizar automáticamente la configuración de un juego concreto.
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Activar o desactivar ajustes del sistema.
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Incluso hacer overclocking a la GPU, mostrando la posible ganancia de rendimiento en un gráfico.
Además, es compatible con plugins de terceros que permiten controlar periféricos como placas MSI, luces de Nanoleaf o teclados Logitech G, todo desde la misma interfaz.
¿Y cómo rinde en juegos?
No todo son buenas noticias. El rendimiento actual de G-Assist deja claro que es una demostración tecnológica más que una herramienta práctica. Por ejemplo, en una prueba con Baldur’s Gate 3 y una RTX 4070, el uso del chatbot causó una caída de hasta el 20% en los FPS mientras procesaba la respuesta.
Es decir, si tu GPU ya va justa con el juego, activar G-Assist puede ser contraproducente. Fuera del entorno gaming, eso sí, su rendimiento mejora bastante.
¿La primera piedra de una nueva forma de jugar?
G-Assist necesita al menos una GPU RTX 30, 40 o 50 con 12 GB de VRAM, y ocupa 3 GB en disco (6,5 GB si usas control por voz). Los portátiles todavía no son compatibles, y probablemente no lo sean hasta que lleguen GPUs móviles mucho más potentes.
Pero más allá de sus limitaciones, el concepto es prometedor. Si las próximas generaciones de gráficas consiguen ejecutar modelos de lenguaje y videojuegos a la vez sin despeinarse, podríamos estar ante una nueva generación de asistentes inteligentes para gamers. Por ahora, G-Assist es más una curiosidad para entusiastas que una herramienta imprescindible. Pero esto acaba de empezar.

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