Tarifazos, contradicciones y otro día normal en la oficina Trump

¿145% de aranceles para autos? No, espera, que ahora son 50%. O quizás nada. ¿Y Canadá? A ese lo subimos. Así se ha vivido un nuevo episodio digno de un guion de Veep, pero más caro.

El vaivén de las tarifas: una tragicomedia en tres actos

Acto 1: Wall Street Journal lanza la bomba

El WSJ afirma que Trump se está pensando rebajar sus propios aranceles a componentes de autos chinos del delirante 145% a “solo” 50%. ¿La fuente? Nadie lo sabe, pero bastó para calmar a los mercados durante unas horas. Trump incluso dejó caer en una rueda de prensa que “145% is too high”. Vaya, Sherlock.

Acto 2: El desmentido express del Tesoro

Scott Bessent, el secretario del Tesoro con cara de que nunca le invitan a las fiestas, sale por la mañana a negar todo. “No se bajan los aranceles unilateralmente”, dice. “Esto es casi un embargo”, remata. Una forma elegante de decir “nos estamos disparando en el pie, pero no vamos a parar”.

Acto 3: Vuelve el caos, cortesía del Financial Times

Horas después, el Financial Times publica lo contrario: la Casa Blanca estaría en plena maniobra para eliminar aranceles a acero, aluminio y componentes chinos. Pero no a Canadá. Con Canadá, la cosa va en dirección opuesta: más caro, más castigo. Porque ¿por qué no?

Lo que esto significa (para los que intentan sobrevivir en el sector)

1. Las empresas no pueden planificar ni una semana vista.
¿Cómo haces previsiones si las tarifas cambian más que el algoritmo de Instagram?

2. El supply chain global es rehén de una agenda electoral.
Trump usa las tarifas como si fueran tuits: improvisadas, contradictorias y altamente inflamables.

3. Los mercados ya no reaccionan a la realidad, sino a titulares.
Hoy suben porque "podrían" bajar tarifas. Mañana caen porque "quizás" no.

¿Por qué Canadá está pagando el pato?

Es la gran incógnita. Todo apunta a una mezcla de revancha política, nacionalismo económico mal entendido y el simple hecho de que Canadá no es China, y no tiene con qué negociar. Si las Big Three de Detroit están nerviosas, imagina a un proveedor canadiense de tuercas para Toyota.

Lo que nadie te cuenta sobre esto

  • Tesla y otras automotrices ya están reajustando proveedores en tiempo real. La incertidumbre les cuesta millones por minuto.

  • Empresas chinas están reexportando vía terceros países para evitar aranceles, aprovechando que nadie en Washington parece leer los manifiestos de carga.

  • Canadá ya tantea represalias en forma de trabas fitosanitarias. Porque si vamos a jugar sucio, vamos a hacerlo bien.

Conclusión: estamos todos en un coche, cuesta abajo, sin frenos y con Trump al volante. ¿El GPS? Se lo comió un mapache. ¿La radio? Solo sintoniza InfoWars. Bienvenidos a otro día en el comercio internacional versión MAGA.

Publicar un comentario

0 Comentarios