La brecha digital ya no es cosa de edad. Mientras tus padres aprendieron a usar WhatsApp en menos de lo que tú tardaste en entender cómo funciona la verificación en dos pasos de Google, tú sigues sin tener ni idea de qué es una API, cómo se monta un servidor o qué demonios significa eso de “compilar”.
La ironía es brutal: creciste rodeado de pantallas, pero no sabes lo que hay detrás. Tus padres, con suerte, dominaban el Tetris en un Nokia; tú pasas el día entre apps, pero delegas toda tu vida digital en lo que te ofrezca el primer botón azul que aparezca.
La generación “avanzada” que no lo es tanto
Somos usuarios, no creadores. Sabemos hacer scroll, no scripts. Nos pasamos el día entre formularios, notificaciones y asistentes de voz, pero no sabemos ni cómo se conectan esos servicios entre sí.
Mientras tanto, los chavales de 14 años que sí se ponen a cacharrear en GitHub acaban diseñando malware para robarte tus contraseñas de Netflix, y tú aún crees que por borrar el historial ya estás seguro.
¿Quién es realmente analfabeto digital?
El discurso oficial nos vendió que los boomers estaban perdidos en este mundo tecnológico. Pero la cruda realidad es que muchos jóvenes de hoy solo tienen un barniz digital. ¿Sabes configurar una red WiFi sin Googlearlo? ¿Puedes distinguir una URL legítima de una de phishing? ¿Sabes lo que pasa cuando aceptas “todas las cookies”?
Tus padres no sabían programar, vale. Pero tú, que creciste en la era del clic, tampoco. Y lo peor es que ni siquiera te molesta.
Educación tecnológica: esa gran estafa
Lo llamaron "digitalización educativa", pero lo que hicieron fue sustituir los libros por PDFs y las pizarras por proyectores. ¿Programar? ¿Ciberseguridad? ¿Pensamiento computacional? Ni rastro.
Los chavales de hoy sí saben editar vídeos para TikTok o usar ChatGPT para hacer los deberes. Pero cuando se trata de entender la lógica de los sistemas que usan... blackout. Como cuando tus padres intentaban grabar un VHS.
¿Y ahora qué?
Quizás va siendo hora de asumir que la brecha digital ya no va solo de edad. Va de actitud, de curiosidad y de conocimiento real. Y sobre todo, de dejar de pensar que por saber usar el móvil eres "nativo digital". No, eres un turista con roaming.

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