Europa produce sus primeras baterías “Made in EU”: el hito de PowerCo en la gigafactoría de Salzgitter

La autonomía tecnológica y la transición hacia una movilidad eléctrica sostenible han dado un paso significativo en Europa. El pasado 17 de diciembre de 2025, PowerCo SE, la empresa de baterías del grupo Volkswagen, ha anunciado el inicio de la producción de las primeras celdas de baterías “Made in Europe” en su gigafactoría de Salzgitter (Alemania). Este acontecimiento representa un punto de inflexión para el sector automovilístico europeo, que hasta ahora dependía en gran medida de proveedores asiáticos para la mayoría de las baterías de vehículos eléctricos (EV).

Un paso estratégico hacia la soberanía tecnológica

La producción en la gigafactoría de Salzgitter marca un hito para Europa: por primera vez se fabrican celdas de batería completas —llamadas “Unified Cells”— en territorio europeo, reduciendo la dependencia de importaciones externas y fortaleciendo la cadena de valor tecnológica regional. Las primeras unidades producidas están basadas en la tecnología de níquel-manganeso-cobalto (NMC), caracterizada por ofrecer alrededor de un 10 % más de densidad energética que generaciones anteriores, lo que se traduce en una mayor autonomía y eficiencia para los vehículos eléctricos.

Estas celdas se utilizarán inicialmente para las pruebas finales y el lanzamiento de nuevos modelos urbanos eléctricos que forman parte de la Electric Urban Car Family de Volkswagen, Škoda y SEAT/CUPRA, con introducción prevista para 2026.

Capacidad de producción y expansión futura

En su primera fase, la planta de Salzgitter está diseñada para alcanzar una capacidad anual de hasta 20 GWh, suficiente para equipar alrededor de 250 000 vehículos eléctricos al año. Esta cifra podría duplicarse hasta 40 GWh en etapas posteriores si aumenta la demanda del mercado.

Además, la gigafactoría servirá como centro de referencia para futuras instalaciones de PowerCo: proyectos equivalentes ya están en desarrollo en Sagunto (Valencia, España) y St. Thomas (Canadá). La experiencia y los conocimientos técnicos conseguidos en Salzgitter se transferirán a estas instalaciones, lo que permitirá escalar la producción de manera eficiente a nivel global.

Innovación, flexibilidad y sostenibilidad

Uno de los pilares de la estrategia de PowerCo es la estandarización de su arquitectura de celdas unificadas, que permite su uso en diversas marcas y modelos del grupo Volkswagen. Esta flexibilidad incluye compatibilidad con distintas químicas de batería —como LFP (Litio-Fosfato-Hierro) o las futuras celdas de estado sólido— adaptándose así a las necesidades tecnológicas y de mercado.

La planta también se ha concebido con un enfoque claro en la sostenibilidad: funciona con energía 100 % renovable proveniente de fuentes eólica y solar, reduciendo las emisiones de CO₂ en hasta 115 000 toneladas al año en comparación con fábricas convencionales.

Impacto para Europa y la industria global

La producción de baterías en Europa representa mucho más que una mejora industrial: constituye un refuerzo de la autonomía tecnológica en un sector clave para la movilidad del futuro. Hasta ahora, gran parte de la producción de baterías estaba concentrada en Asia, especialmente China, lo que exponía a los fabricantes europeos a riesgos de suministro y vulnerabilidad ante variaciones de mercado y políticas comerciales externas.

Con iniciativas como la gigafactoría de Salzgitter, Europa da pasos importantes para consolidar una cadena de suministro local y competitiva, que también fomenta empleo especializado y capacidades de investigación y desarrollo (I+D) en tecnologías de almacenamiento de energía.

Conclusión: una nueva era para las baterías europeas

El inicio de la producción de celdas unificadas en Salzgitter no solo refuerza la posición estratégica de Volkswagen y PowerCo en el mercado global, sino que también subraya el compromiso europeo con la electrificación del transporte, la soberanía tecnológica y la sostenibilidad ambiental.

Este hito será clave para los próximos años, no solo para la industria automotriz, sino también para la transformación energética del continente, donde la fabricación de baterías de alto rendimiento se convierte en un eje central del futuro tecnológico europeo.

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