El primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis anunció esta semana una ley que prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 15 años en todo el país. Facebook, Instagram y TikTok tendrán que verificar la edad de todos sus usuarios en Grecia y excluir a los que no lleguen al umbral. YouTube queda fuera de la prohibición por considerarse una plataforma con valor educativo y de comunicación.
La medida no llega aislada. Australia aprobó una ley similar a finales de 2024, y varios países europeos llevan meses debatiendo restricciones de edad para plataformas de redes sociales. Pero el movimiento de Grecia tiene un componente adicional que lo diferencia: Mitsotakis ha dicho explícitamente que el objetivo es presionar a la Unión Europea para que establezca restricciones de edad a nivel comunitario. No es una ley para Grecia. Es un argumento político dirigido a Bruselas.
Cómo se va a aplicar en la práctica
Las plataformas serán responsables de reverificar la edad de todos sus usuarios activos en el país, no solo los nuevos registros. Eso significa que Instagram no puede simplemente añadir una casilla de verificación de edad en el registro futuro: tiene que revisar el conjunto de sus cuentas activas y bloquear las que correspondan a menores de 15 años.
El mecanismo de cumplimiento incluye una app de control parental que el gobierno está promoviendo como herramienta complementaria. Las sanciones son severas: multas de hasta el 6% de la facturación global de la empresa, multas diarias mientras persista el incumplimiento y, en último término, restricciones operativas en el país. La ley está prevista para este verano y entrará en vigor el 1 de enero de 2027, lo que da a las plataformas varios meses de margen para adaptarse técnicamente.
El problema que nadie ha resuelto: verificar la edad sin violar la privacidad
El gobierno griego es cuidadoso en el encuadre. La ley no va contra la tecnología ni contra internet, sino contra el "diseño adictivo" de ciertas plataformas y su modelo de negocio basado en maximizar el tiempo de pantalla. Mitsotakis lo dice claramente: el problema no es que los jóvenes usen smartphones, sino que los algoritmos están diseñados para crear dependencia.
Ese encuadre tiene lógica, pero plantea una pregunta técnica sin solución perfecta: la verificación de edad a escala implica que las plataformas recopilen o verifiquen datos de identidad de sus usuarios. Eso es exactamente lo contrario de lo que la comunidad de privacidad digital lleva años reclamando. El debate sobre prohibir redes sociales a menores lleva abierto en Europa desde 2025, pero nunca había llegado a este nivel de concreción legislativa. Grecia, como Australia antes que ella, está eligiendo protección de menores frente a anonimato, y ese intercambio va a estar en el centro del debate cuando esto llegue a Bruselas.
La DMA y la DSA ya obligan a las plataformas a proteger a los menores, pero sin un umbral de edad concreto y sin mecanismos de verificación obligatorios. Si la UE adopta una directiva de edad mínima para redes sociales, sería la primera norma de ese tipo con alcance supranacional. La presión política ya existe. Lo que Grecia ha hecho esta semana es convertir esa presión en urgencia.
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