Tenemos IA para detectar cáncer en fase 1, blockchain para trazar una lechuga desde Almería hasta Berlín, y sensores que avisan si has movido mal el cuello al hacer yoga. Pero cuando se trata de saber quién cobró qué por intermediar en un rescate millonario… silencio administrativo.
Esta semana han vuelto los rumores —esos que lo llenan todo pero nunca llegan a juicio— sobre supuestas comisiones vinculadas al rescate de Air Europa. Y lo más preocupante no es si son ciertas o no, sino lo fácil que es que podrían serlo. Porque en 2025, seguimos sin trazabilidad digital sobre los fondos públicos, ni exigencia de transparencia en las relaciones político-empresariales.
Todo está digitalizado… menos lo que importa
Nos piden certificados electrónicos hasta para adoptar un gato, pero los contratos públicos se siguen publicando en PDFs poco legibles, sin desglose real, sin APIs, sin alarmas automatizadas, sin dashboards, sin contexto.
Cualquier empresa que reciba una ayuda debería estar sujeta al mismo nivel de escrutinio que tú cuando pides una hipoteca. ¿Qué se firmó, cuándo, quién estaba presente, y qué relaciones tenía con otras partes implicadas? Hoy eso es ciencia ficción.
Y no será por falta de herramientas. Ya hablamos de cómo la IA puede ser un arma de fiscalización brutal… si alguien quiere usarla:
👉 https://kernelreload.blogspot.com/2025/03/la-ia-no-va-quitarte-el-trabajo-pero.html
El sistema está diseñado para olvidar
Mientras las filtraciones (y los hilos de X) van montando su propio sumario alternativo, el sistema institucional no da respuestas ni aprovecha las posibilidades que ofrece la tecnología.
Se podría hacer seguimiento automatizado de adjudicaciones, relaciones contractuales, redes de vínculos entre personas clave… Pero eso requeriría voluntad política. O como mínimo, una ciudadanía más exigente. Y mientras tanto, seguimos viviendo en el país donde los auditores oficiales de muchas decisiones trabajan para las partes implicadas.
Ya lo dijimos cuando analizamos cómo la IA decide destinos migratorios: la tecnología no es el problema, el problema es quién la controla.
Lo que nadie te cuenta sobre esto
La verdadera pregunta no es si alguien cobró una comisión. La pregunta es: ¿por qué demonios no podemos saberlo en tiempo real? Tenemos la tecnología, pero no interesa usarla. Porque si la transparencia se automatiza, el poder pierde el control del relato. Y eso, amigo, es lo último que van a permitir.
¿Tú crees que algún día podremos auditar a nuestros gobiernos como auditamos una app?

0 Comentarios